Brasil 2014, un mordisco al fútbol

Seguramente este Mundial de Brasil no pasará a la historia por su fútbol. Tampoco por las grandes novedades tácticas o que vayan a marcar para el futuro las nuevas maneras de practicar este deporte. En Sudáfrica, al menos, la gran novedad fue el campeón, que salió de la final entre Holanda y España. En Brasil 2014 hasta el ganador ya se sabía antes de levantar el título.

Alemania y Argentina disputaron una final que, como todo el Mundial, dejó bastante que desear. Argentina, con el “mejor” jugador del mundo, Leo Messi, no demostró tal superioridad. Leo estuvo muy lejos del que todos adoramos años atrás. Su selección, sin su máximo rendimiento, fue un equipo menor con raza, garra y deseos, pero menor. Alemania, sin jugar como contra Brasil, fue superior y jugó a eso que ahora llaman el “tiki taken”, que sustituyó al estilo español y reinará en el mundo del fútbol. El gol de la victoria vino de una jugada directa y de ataque que Götze definió perfectamente, para certificar que Alemania sabe jugar a otra cosa, que antes le caracterizaba. Manuel Neuer es el que inicia desde su portería el desarrollo de lo que la pizarra de Löw les dibuja en el vestuario. Hay que quitarse el sombrero con “La Maanschaft”, que ha sido la menos mala.

Después de todo lo anterior, las grandes decepciones han sido Brasil y España. Los de Vicente del Bosque no defendieron su estrella como se esperaba. Sin duda era la selección que mejor fútbol había venido practicando, pero su debut fue un auténtico desastre. Holanda no tuvo piedad y sentenció a España con un 5-1 que le pesó a los campeones como una losa. Tanto que no levantaron cabeza contra Chile y lo de Australia, de nada les sirvió.

La alegría del pueblo brasileño por la eliminación de España en la primera fase se tornó en lágrimas de vergüenza al ver el 1-7 en el marcador al término del partido contra Alemania. Jamás habían hecho tanto daño a “La Canarinha”. Un dolor que también infligió “La Maanschaft” a todo un país que respira fútbol por los cuatro puntos cardinales. Brasil perdió el norte y dejó frente a Holanda un feo detalle: no esperar a la entrega de medallas. Scolari llevó a su selección a lo peor, en el campo y fuera.

Sin llegar a ser un Mundial inolvidable, si hay detalles que no olvidaremos. Por primera vez la tecnología nos dijo si había entrado o no el balón en la portería con el “ojo de halcón”; los primeros tiempos muertos; los himnos que, una vez concluidos, se seguían cantando por los futbolistas y aficionados a capela. Tampoco hubo originales celebraciones en los goles, exceptuando la de los colombianos y sus danzas.

Sí ha sido el Mundial de los porteros. Por lo bueno y por lo malo. Casillas, más por lo segundo. Pero Howard, Keylor Navas, Ochoa, Ospina, Romero o Neuer serán recordados por su intervenciones, algunas decisivas y otras tan espectaculares, que se han quedado en nuestras retinas. Aunque el portero que pasará a la historia, por novedoso y decisivo, será el holandés Krul. Van Gaal le utilizó sólo para la tanda de penaltis frente a Costa Rica, que metió a “La Oranje” en otra semifinal del torneo que no consigue ganar.

Miroslav Klose pasó a la historia por el récord goleador de los Mundiales. Frente a Brasil marcó su decimosexto tanto y superó a Ronaldo, que había marcado 15. Otro palo más para Brasill, al que sólo le quedan las estrellas por encima del escudo que, eso sí, indican que son la selección que más mundiales ha ganado. James Rodríguez quizás no gane nunca uno, pero clase y fútbol tiene para hacerlo. El colombiano ha sido una de las grandes sensaciones. Para la historia quedará sul golazo de volea  a Uruguay y algunos detalles que apuntan a un futuro de estrella. Además de sus seis goles que le acreditarán eternamente como máximo goleador de Brasil 2014.

Vista la final, sí podemos asegurar que el Mundial será recordado por las prórrogas: ocho en total. Tampoco las tandas de penaltis pasarán desapercibidos, ni el premio al mejor jugador. La FIFA, que exageró en la sanción a Luis Suárez por el mordisco a Chiellini (sin duda, la imagen que pasará a la historia de este campeonato), también ha mordido el prestigio de este Mundial dándole el premio a Messi. Sin negar lo excelente jugador que es el argentino, es un inmenso error cerrar el campeonato más importante del universo, entregándole el galardón al jugador que antes era el mejor y que en Brasil no pasó de la sombra del que quiso destronar a Maradona. Ya nunca lo conseguirá.

 

Autor: IÑAKI CANO @ICano7