BRASIL-ALEMANIA, SIN CARETAS

La ausencia de Neymar en la primera semifinal de este Mundial Brasil-Alemania se notará, pero menos. La intención de los aficionados que acudan al estadio Mineirao de Belo Horizonte es plagar las gradas con caretas del astro brasileño para recordarle y también para marcar así el segundo gol del partido. El primero será con el himno y ese canto ‘a cappella’ que parece surtir efecto y asustar a los rivales. Seguramente, no será el caso de Alemania, más que curada de espantos.

‘La Maanschaft’ lleva demasiados años, 24, sin alzar la Copa del Mundo. Según Luis Felipe Scolari es el peor enemigo: “Llevan seis mundiales preparándose para ganar en Brasil”. El seleccionador brasileño lleva parte de razón, porque aunque Alemania no triunfa desde Italia 90, casi siempre han estado al menos en semifinales. El Mundial de Corea y Japón 2002 les dejó malheridos en su orgullo. Aquella Brasil de Ronaldinho, Rivaldo o Ronaldo derrotó a Kahn y compañía en una final inolvidable para todos, pero especialmente para los alemanes, que vieron cómo se les empezaba a escapar el título por un fallo del portero alemán, que hasta ese momento había sido el mejor del Mundial. Aquello le dolió a Alemania y abrió las puertas del quinto título de la ‘canarinha’.

Hablar de fútbol y del Mundial es hablar de Brasil y de Maracaná. El mítico estadio de Río de Janeiro siempre está presente. El Jornalista Mario Filho, su nombre oficial, acogerá una nueva final y todo futbolista que se precie sueña con jugar allí. Una final en ese estadio es la culminación para un profesional y si es brasileño, aún más. Por eso la ‘Seleçao’ quiere llegar a esa final y de paso borrar la sombra que les persigue desde que Uruguay les ganara allí la final de 1950. Llegar no les será fácil a los brasileños. Neymar por lesión y Thiago Silva, el gran capitán, por sanción no podrán ayudar. No son dos ausencias cualesquiera, sino dos elementos cruciales de la columna vertebral de Brasil. Su vacío debe notarse. Especialmente el de Neymar, ídolo y referente de una selección, que basa su juego en la  presión y en la fuerza. El “10” es de los pocos que recuerdan la imagen de un fútbol brasileño, que en su día enamoró a los aficionados.

Alemania deberá superar a Brasil en casa con el fútbol típico de una selección que definió perfectamente Gary Lineker: “El fútbol es juego de once contra once y que siempre ganan los alemanes”. Joachim Löw, su seleccionador, quiere que eso vuelva a suceder. Ya toca. Tienen seguramente al mejor portero del mundo actualmente, Manuel Neuer; una defensa fuerte y buena, como la historia siempre nos ha enseñado; un centro del campo incansable y ahora técnicamente casi perfecto; y en ataque no está Gerd Müller, pero si Thomas Müller, que también sabe lo que es celebrar goles. A todo lo del césped se unen las ganas de revancha. Acostumbrados a ganar, llevan perdiendo muchos años en el mayor escaparate del fútbol mundial y ha llegado el momento de vencer a la pentacampeona. Será la tercera vez que se encuentren en una Copa del Mundo. En las dos anteriores, Alemania perdió y, cómo dice el refrán español: a la tercera va la vencida.

Autor: Iñaki Cano @ICano7