La final de Messi

Messi

El partido de este domingo en Maracaná será, sin lugar a dudas la final de Leo Messi. Está por ver, en cambio, que Brasil 2014 acabe siendo su Mundial. En terminología taurina, se puede decir que el partido de ‘La Pulga’ es de puerta grande o enfermería. Si Argentina se corona en Río, Messi tocará el cielo. Si es Alemania quien alza la soñada copa, ese hueco en su vitrina parecerá mayor que nunca.

Messi, un jugador incomparable, lleva toda su carrera sometido a todo tipo de comparaciones, especialmente con Diego Armando Maradona. Tras su escasa relevancia en los Mundiales de 2006 y 2010 -sobre todo en el segundo, al que llegaba ya como líder-, se esperaba este torneo, en su plenitud deportiva, como la ocasión definitiva. Incluso circuló con fuerza a lo largo del curso la teoría que se estaba reservando para brillar en Brasil. Pero no ha sido así. Hasta ahora, el Mundial de Messi no ha sido nada ‘maradoniano’. Ha caminado durante los partidos y no se ha echado el equipo a la espalda, sino que ha lucido a fogonazos.

Un sorbo del mejor jugador del último lustro vale por muchos litros del resto. Eso, más un chispazo de Di María por aquí y otro de Higuaín por allá, más el trabajo de los Mascherano y compañía, ha servido para que Argentina se plante en Maracaná. Pocas selecciones han llegado a una final de la Copa del Mundo con menos fútbol, cosa que importará bien poco si sonríe este domingo ante el mismo equipo que aplastó a Brasil en el ya legendario ‘Mineirazo’. La historia está llena de campeones sin corona y Alemania lo sabe mejor que nadie porque derrocó al más célebre: la Holanda de Johan Cruyff. Si eso se repite este domingo, gran parte de la culpa, seguramente, será de Leo Messi. Es el partido de su vida.