Rio de Janeiro: una experiencia inolvidable

Rio de Janeiro nos regaló de todo menos la victoria de España.

La ciudad es espectacular, y más aún cuando mareas de camisetas de colores se funden en un paseo de playa enorme y muy sonoro. Mucho colorido menos los días en que juega Brasil, en los que sólo se pueden distinguir los colores cariocas. Creo que los miles de tenderetes de camisetas brasileñas que inundaban la ciudad hicieron el Agosto.

Me pareció ver hasta la Carbonero con una (los de Sportium nos hospedamos en el mismo hotel que Mediaset; mejor dicho, ellos se hospedaron en el nuestro, que pare eso somos los reyes de los contactos…).

Vivir un Mundial de fútbol tan lejos de tu país y sin muchos aficionados que apoyen a tu selección es buenísimo; lo equipararía a cuando llegas al pueblo de tus abuelos con 12 años y te conviertes en el don Juan Tenorio más deseado, eso sí, por la novedad.

Pocos éramos lo españoles que nos vimos en Río, la inflación que el país experimenta con este evento es desmesurada, y para que encima todo esté completo, amén.

Las nacionalidades chilena y argentina invadían todos los rincones de Copacabana con verdadero estruendo. Los de Chile, antes de ser eliminados, se metieron en el papel brasileiro y un día nos deleitaron con una bonita tamborileada, que se parecía más a una manifestación antisistema.10404923_10152564285757375_125310850481974974_n

Para nosotros fue un viaje perfecto, como ya os he dicho la cuidad es impresionante y se precia a la diversión y al turista. La mezcla tropical con la gran urbe impacta, al igual que todo lo salvaje de Río. Las dos playas son como el día y la noche.

Copacabana albergaba estos día la “fun fest”, un recinto enorme metido en la arena con pantallas gigantes y animación para ver todos los partidos y que cada tarde veía completo su aforo; e Ipanema, majestuosa y enorme, mucho más vacía que la primera, donde pudimos aprovechar para cuidar un poco el moreno y alegrarnos la vista… ya lo dice la canción…”niña de cuerpo dorado por el sol de Ipanema, con su balanceo es todo un poema”.

Y para que en Brasil todos tuvieran su dosis de adrenalina, la llegada a Maracaná no puede ser mejor. El estadio se abre imponente entre la pobreza de los alrededores. Las carpas gigantes y la animación que la FIFA tiene preparado da ese aire rocambolesco, para que los no muy futboleros se lo pasen como en el circo del Sol. Para mi gusto fallaba un poco el equilibrio entre sexos, y es que aunque mucho nos pese el fútbol sigue teniendo muchos más fans que “fanas”. Así que señores de la FIFA, esto hay que replanteárselo para Rusia.

Los de Sportium nos vinimos “safe & sound” como dice la canción, y muy contentos con la experiencia “very happy”; esto lo digo yo…

Autor: David Fernández @David_Plumi

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David Fernández, Vip Manager de Sportium.es