Poniéndonos serios con unas claves para la Supercopa

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Hay algunos títulos que tienen la extraña capacidad de convertirse, digamos, en torneos bipolares. Me explico… aumentan o disminuyen en importancia según preguntes al ganador o al perdedor del partido. Y el mayor ejemplo de esto es la Supercopa de España.

Quitémonos la careta. Cuando mi equipo gana este título, rápidamente lo incluyo en mi palmarés mental de la temporada, y lo saco a colación en las charlas y discusiones que tengo con mis amigos rivales, pero no os voy a negar que las veces en las que la cosa ha ido mal, el argumento de que es un título menor o de pretemporada se me viene a la cabeza como tema recurrente cuando me echan en cara la derrota… En fin, el que no se conforma es porque no quiere.

Sin embargo, esta temporada, y la anterior, me ha tocado ver los toros desde la barrera y, seamos serios, la Supercopa no es una pachanga, ni un partido de pretemporada, ni nada por el estilo. Si echamos la vista atrás, no recuerdo una Supercopa en la que alguno de los dos equipos en liza no haya salido a disputarla con todo, y esta vez no va a ser distinto. El Barcelona querrá quitarse la espina de lo sucedido la pasada campaña ante el Athletic de Bilbao y el Sevilla afronta este torneo con la mayor ilusión, y con ganas de olvidar la derrota del pasado martes en Noruega ante el Madrid.

Es posible que el perdedor repita el argumento de que es un torneo menor, yo lo he hecho varias veces, pero no nos engañemos, en el fondo, aunque no lo queramos reconocer, la Supercopa tiene algo que la hace especial, y tanto Barcelona como Sevilla van a ir a por todas… luego ya habrá tiempo para las excusas.

Los goles parecen asegurados

Si tenemos que visualizar cómo van a ser los dos duelos entre culés y sevillistas pensando en elegir mercados para apostar, creo que los goles van a ser los grandes protagonistas de esta Supercopa. No creo que me vayan a dar el Premio al Adivino del Año si os digo que el Barça es una máquina ofensiva y que lo más normal es que marque en ambos partidos, pero es que el Sevilla ha marcado en todos los partidos que ha disputado este verano, y viene de hacerle 2 al Madrid en Trondheim.

Si a esto le unimos que el Barcelona ha encajado 6 goles en sus 2 últimos duelos, creo que los mercados de goles pueden ser una opción perfecta para comenzar nuestra particular temporada con ganancias

Apostar a que los 2 equipos marcan, o incluso en que hay más de 2 goles en los partidos, se me antoja como dos opciones más que interesantes y con un riesgo controlado. Cierto es que no nos haremos ricos con ellas, pero Zamora no se tomó en una hora y tampoco pretendemos hacer saltar la banca en agosto, ¿no? En cualquier caso, si os sentís con ganas de vivir emociones fuertes, siempre podemos decantarnos por más de 3 tantos en el partido… ‘up to you’, que dirían los del Brexit.

Juguemos a los intervalos

Reconozco que los mercados de intervalos son como un imán para mí. Gracias a ellos me pagué las vacaciones hace 4 años y desde entonces les tengo cariño, así que perdonadme si no soy objetivo cuando hablo de ellos. En fin, que si ya os he comentado que preveo un fútbol ofensivo en esta Supercopa… ¿Por qué no dar una vuelta de tuerca, y apostar por los goles tempraneros? Si algo quedó claro en la Supercopa de Europa es que el Sevilla no es un equipo que vaya a esperar al Barça, por lo menos en la ida.

Lo normal es que los hispalenses vayan a por su rival presionando en campo contrario, tal y como hicieron ante el Madrid

Esto puede permitir que las ocasiones se sucedan en los primeros minutos, ya sea por los robos de balón locales o por los desbordes visitantes, ya que si el Barça es capaz de superar esa línea de presión, puede plantarse en superioridad en el área hispalense. Así pues, apostar por un gol en los primeros 30 minutos no me parece excesivamente arriesgado, aunque si queréis rizar el rizo y veis opciones de que la lata se abra en el primer cuarto de hora, no seré yo el que os diga que estáis equivocados.

Respecto al partido de vuelta… veamos primero como acaba el primer asalto, que una cosa es ejercer de adivino, y otra querer hacer sombra a Nostradamus.