Especial Ironman: “Empecé en el triatlón por una apuesta”

No es un superhombre, aunque hace cosas extraordinarias. No solo pone al límite su capacidad física sino que logra sacar el máximo rendimiento a las 24 horas del día. Es Alberto Estébanez, compañero de Sportium y un ejemplo de que cuando algo se quiere, se puede.  Sin embargo, él acoge la modestia con una sonrisa. Como él mismo dice, no es más que uno de los miles de practicantes de Ironman, disciplina deportiva que consiste de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera. ¿Quieres saber cómo encaja trabajo, vida personal y una práctica deportiva de 20 horas semanales? Pues no te pierdas la entrevista.

Sportium: ¿Qué significa el deporte para ti?

Alberto: Yo creo que el deporte significa una forma de vida. Más en mi caso, que ocupa casi un tercio de lo que es el día a día. Es una forma de vivir. No a nivel profesional sino a nivel amateur, pero sí que tengo que organizar la semana por ejemplo. Me organizo 7 días y tengo que contar con las horas que trabajo, las horas que entreno, las horas que dedico a estar con mi chica etc.

Sportium: ¿Has aprendido cosas con la práctica del deporte que pongas en práctica en tu día a día tanto a nivel personal como profesional?

Lo que he aprendido con el deporte yo lo organizo de dos maneras; Una primera cuando yo estaba federado, que jugaba al fútbol. Yo empecé con 6 años y desde los 6 a los 20 y pico lo que hacía era deporte colectivo. Los valores que aprendes en un deporte colectivo los aplicas en la vida diaria y en la vida laboral. El compañerismo, el sacrificio por otra persona que está trabajando por ti, el esforzarte día a día, el ir a entrenar, el tener una responsabilidad a nivel deportivo. Luego lo llevas a nivel laboral. En mi caso trabajo para una empresa, no soy autónomo. De mi trabajo depende más gente y yo dependo del trabajo de otras personas. Eso lo he aprendido con el deporte y sobre todo con el jugar a nivel de equipo, a fútbol.

En esta segunda fase en que me dedico a hacer un deporte que es más solitario como es el triatlón, el planificarte tu vida diaria, tus entrenamientos… lo reflejas en tu trabajo. Yo de cuando empecé a trabajar hace 6 años, 7 u 8 no tiene nada que ver a cómo soy ahora. Yo antes era más desorganizado, tenía todo en mi cabeza, quizá no me apuntaba las cosas, no me planificaba… Después de empezar a hacer triatlón, que tienes que estar continuamente planificando la semana, los entrenamientos, lo llevas a la vida diaria porque sabes que eso son beneficios. Cuando yo tengo que hacer un proyecto de 2 semanas me lo organizo para realizarlo en 2 semanas; si tengo que hacer un proyecto de 6 meses, me organizo cada mes, cada semana, cada 3 días. Por tanto, todo lo que aprendes en el deporte lo llevas a tu vida diaria.

Sportium: ¿El triatlón es más un deporte físico o mental?

Alberto: Mitad y mitad. Indudablemente sin la parte física no vas a ningún lado. Si no la tienes ya puedes tener la mejor cabeza del mundo, pero creo que también es fundamental tener una buena cabeza o entrenarla. Te puede pasar cualquier cosa en una carrera y hay veces que tu cabeza no funciona, y si tu cabeza no funciona el cuerpo tampoco. Hay días que no te apetece levantarte de la cama, hay días que no te apetece ir a entrenar, hay días que te apetece comerte cualquier cosa y hay días que te apetece salir por la noche. Son esos sacrificios los que hacen que entrenes tu parte mental.

Sportium: ¿Por qué elegiste el triatlón? ¿Cómo empezaste?

Alberto: Bueno… el triatlón lo elegí o más bien me eligió él a mí yo creo. Como he dicho antes, yo jugaba al fútbol, he jugado al fútbol toda mi vida federado y una vez que dejé de jugar al fútbol empecé con carreras populares y amateurs, pero siempre cortas. Hasta que un día un amigo me dijo: “No hay lo que hay que tener para hacer una media maratón”. Y como buen vasco acepté sin pensármelo, y con apenas 2 semanas de preparación la hice. La terminé, casi llamamos a la ambulancia pero la acabé. Yo creo que fue a partir de ese día cuando, quizás un poquito de orgullo personal, vi que había tardado demasiado tiempo, no por el hecho del tiempo en sí porque cada uno puede hacer el tiempo que quiera y no pasa nada. Vi que yo podía más, entonces a partir de ese día empecé a inscribirme a más media maratones y empecé a bajar tiempo y cada vez que bajaba más tiempo veía que todo venía a base de esfuerzo y trabajo. Veía que me estaba gustando y entonces a partir de ese día empecé a prepararme. Una vez que empecé con el mundo del triatlón, otro amigo me llamó y me dijo: “No hay huevos a hacer un Ironman”. Me inscribió y 8 meses después estaba en Niza a las 6 de la mañana a punto de nadar.

Sportium: Antes del triatlón, ¿eras deportista?

Alberto: Yo en el colegio empecé con 6 años. Lo primero que haces es actividad extraescolar y yo me apunté el primer año a hockey porque no podíamos jugar al fútbol tan pequeñitos. Al final estaba con un balón en la plaza y en la calle todo el día. Empecé a jugar con el equipo del colegio. Era un equipo bueno, siempre estaba en categorías buenas y yo siempre jugaba. Me gustaba mucho lo que era el fútbol, como a la mayoría de los niños de hoy en día. En juveniles ya casi dejo de jugar, pero bueno… había un equipo bastante bueno allí en mi barrio en Bilbao y seguí jugando hasta los 24-25 años. Una vez que eres un poco más maduro y eres consciente de que no vas a llegar más allá pues te planteas, entre que te dejan fuera de los partidos y sabes que no rindes al nivel que tenías que rendir pues ya lo fui dejando. Yo fui consciente en todo momento de que empezaba jugando, siempre jugaba pero en los últimos años no rendía como tenía que rendir, quizás por la universidad, por el trabajo y demás… y lo fui dejando. Entonces ya me fui a deportes más solitarios.

 

 

Sportium: ¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?

Alberto: Mi rutina de entrenamiento varía mucho según la altura del año en la que estoy.  Mi temporada por ejemplo de este año siendo el objetivo principal en Mayo, pues empezó a mediados de octubre, porque me dediqué a estar 1 mes y medio que me olvidé de todo, me descuidé a nivel de comida, intenté hacer todo lo que no fuera relacionado con el triatlón.. Es una manera de limpiar tu mente. Entonces empezó como en setiembre-octubre y con mi entrenadora empecé a planificar la temporada e iba con volúmenes bajos. Pues entrenaba no llegaría a las 9 horas semanales. 9h-10 que es una media de 1h 30 al día que puede ser algo normal que puede hacer cualquier persona yo creo. A medida que avanza la temporada se te van sumando las horas y ahora estoy en torno a 15-16 horas planificadas semanales más las que yo me pueda meter. Pues por ejemplo hace 2 años estuve lesionado de la rodilla y el médico me dijo que lo que tenía que hacer para poder solventar este problema era coger musculatura en los cuádriceps. Por tanto a esta planificación de 15,16, 11, 12, X horas semanales le añado unas horas más de gimnasio para poder fortalecer los músculos.Ahora mi rutina diaria es entre semana me levanto a las 5 y media de la mañana, desayuno tranquilamente. Generalmente por las mañanas lo que hago es un rodaje a pie de unos 50 minutos, 40 o hago la parte de gimnasio de fortalecimiento. Los mediodías intento ir a nadar y luego por la tarde hago la parte especifica: o de correr que son series o bicicleta en el rodillo, o si tengo que hacer una salida corta de 2h o 1h 30 con la bicicleta pues salgo. Y luego en fin de semana pues hasta este mes básicamente era un día una salida de 2, 3, 4 horas y otro día rodaje a pie de 1 horita y media y a veces le sumaba otra horita en la piscina el fin de semana aprovechando que hace buen tiempo y nado en piscina al aire libre.

Sportium: Estoy sumando horas y son un montón. ¿Todo esto como te afecta en tu vida?

Alberto: Bueno, me afecta lo que yo quiero que me afecte. Al final todo es planificación. Yo intento planificarme 7 días, y lo que hago también es intentar hacer los entrenamientos cuando mi novia está trabajando o también entrena ella. ¿Para qué? Para que pueda coincidir con ella el máximo tiempo posible. Si por mí fuera, indudablemente me levantaba a las 7:30, entrenaba, venia a trabajar, iba tranquilamente a la tarde a entrenar y llegaba a casa a las 10:30, con lo que no vería a nadie y mi vida seria básicamente trabajar y entrenar. Y yo no me dedico a esto, mi vida es trabajar. Tengo un hobby que me ocupa mucho tiempo pero hay una persona importante en mi casa, o quiero ir a ver a mis padres el fin de semana y eso lo tengo que hacer porque creo que lo tenemos que hacer. Y yo lo que intento es encajar las piezas, moverme los entrenamientos. Igual el fin de semana tengo que ir a ver tal sitio o tengo una comida con unos amigos o una cena y tengo que planificarme siempre.

Sportium: ¿Cómo tienes tanta previsión? ¿Tu vida ya se ha convertido en una especie de calendario o…?

Alberto: Sí, yo el domingo a la noche me siento media hora y le pregunto a mi novia o a quien sea: oye, ¿tengo que hacer algo esta semana?, ¿hemos quedado para hacer algo? No sé, perro al veterinario, tengo una comida con los amigos de no sé quién. Si lo tengo lo apunto porque esto es lo importante en mi vida. Tengo las 8 horas de trabajo diarias que están puestas en mi calendario y luego mi vida social. Entonces a partir de ahí encajo todos mis entrenamientos y mis entrenamientos los voy a hacer, porque es lo que quiero. Horas hay ¿Qué pasa? Pues que igual no puedo ir a cenar entre semana, porque me tengo que acostar un poco pronto para levantarme temprano. Esto es como un puzle, yo me pongo mi horario y voy encajando las piezas, entonces claro mi vida está muy cuadriculada. Por eso si por ejemplo un día se me estropea la moto, a mi me desencaja todo el puzle y entonces tengo que ir rápidamente a buscar la solución. O si un día en el trabajo tienes que estar 2 horas más. Por suerte en el trabajo de ahora los horarios casi siempre los cumplo. Pero ya digo, mi trabajo y mi vida social, cosas importantes que tengo que hacer, esas van a estar por encima de todo. Y luego a parte de ahí encajo mis entrenamientos que son obligatorios entre comillas. Indudablemente, si hay un día que no me apetece entrenar que mi cuerpo me dice hoy no entrenas, no lo hago. Porque eso también es bueno. También tienes que escuchar a tu cuerpo y ser consciente que igual te está diciendo para porque te vas a lesionar. Y como yo no vivo de esto, pues digo: le voy a hacer caso.

Sportium: Todo esto que has explicado, hay que añadir un trabajo de 8 o 9, horas, ¿cómo lo puedes compaginar?

Alberto: Yo tengo la suerte de que mi trabajo son 8 horas. Tengo 2 horas si puedo para comer. Por tanto, yo se que entre semana yo tengo esas 2 horas para poder entrenar. Yo nado a 20 minutos de aquí, por tanto me encaja el tiempo. Son 20 minutos de ida, 20 de vuelta, la hora de entrenamiento y 10-15 minutos para comer. Por la mañana yo sé que tengo una hora de entrada y si yo me acuesto pronto, voy a dormir mis 7-8 horas que tengo que dormir. Entonces, sé que tengo 2 horas para poder entrenar por la mañana. Y por la tarde, yo salgo a las 6:30-7, sé que tengo esa horita y media para entrenar y sé que a las 8:30, 9 menos cuarto me encuentro en casa. Entonces al final tiempo hay, puedes ir moviendo media hora hacia adelante, media hora hacia atrás. Yo tengo la suerte que quizás tengo fácil el horario o me lo he sabido planificar bien. Hay gente que trabaja de noche, lo que conlleva que estés cansado y encima saques los entrenamientos., Hay gente que es padre, que tiene 2 niños, 1 niño, 3. Su trabajo. Planifica y organiza todo eso… Esos sí que son admirables. No son muchos pero los hay. Al final cada uno tiene su vida. Mi historia no es la más especial ni la más espectacular pero es una más y es un ejemplo de lo que te puedes encontrar en este mundo. Hay gente también que vive sola, simplemente vive de su trabajo y bueno… tienen más facilidades. Pero mi historia es esta y yo me lo intento planificar así.

Sportium: Haciendo tantas, ¿crees que puedes estar al 100% por todo: rendir en los entrenamientos , en el trabajo y luego estar con tu pareja?

Alberto: Al final estar al 100% en todos los aspectos diarios es aprendizaje. Este deporte te permite aprender. Cada día aprendes a escuchar a tu cuerpo, cada día aprendes a planificarte en tu vida, aprendes de los errores porque cada día cometes errores a nivel deportivo. Y aprendes errores a nivel de planificación. No eres profesional ni nadie te está pidiendo responsabilidades. Por tanto con el paso del tiempo piensas: “vale, ¿qué me va bien, entrenar por la mañana y nadar? Pues lo hago, ya que sé que voy a rendir en el trabajo. Es experiencia. Como lo tengo planificado ahora estoy rindiendo al 100% en todos los proyectos de mi vida. El día que empiece a fallar en algo me tendré que sentar y decir “A ver Alberto, ¿qué es lo importante, lo que de verdad te aporta en tu vida?” Y decides. Si por ejemplo hay un día que dices: “oye mira, entrenar esta salvajada a 7/8 meses y perder todo este tiempo no conlleva a nada porque llevas 2 competiciones en las que has hecho más tiempo, te deja destrozado 2 semanas después, pues se acabó. A otra cosa. Nosotros tenemos el privilegio de que podemos elegir. En esta vida son todo elecciones. Si yo he elegido hacer esto y me va bien, pues continuo. Pero el día de mañana si no me va bien y tengo la posibilidad de elegir y decir que no, pues lo diré. No pasa nada.

Sportium: ¿A qué te ha costado más renunciar por este deporte que exige tantas horas?

Alberto: La verdad es que no he renunciado a nada, porque he estado haciendo lo que he querido siempre. Yo soy de Bilbao, vivo en Barcelona y realmente mis amigos de verdad están allí, por tanto no he renunciado a ellos. Sí que me da pena, que antes iba más a verles. Pero también nos hacemos mayores, ellos tienen hijos, tienen familia. No les veo de la misma manera que hacía años. Por tanto, esta renuncia no es tan grave como podría ser hace 5 o 10 años. Sí que me da pena que no pueda estar más tiempo con mi chica. Pero como he dicho antes, si he decidido hacer esto, el tiempo que estoy con mi chica es al 100% e intento pasármelo bien todo el rato y aprovechar el tiempo. ¿Que no salgo mucho por la noche? Bueno, ya me estoy haciendo mayor y cuando he salido alguna vez por la noche, ya no me llena como antes. Por tanto no estoy renunciando. Visitar a mis padres a Bilbao, como me planifico antes los 7 días, cojo el coche y me llevo la bicicleta, por lo que hago todo. Al final es aprovechar el tiempo. Por tanto, no renuncio.  Yo decidí hace años que todo lo que hacía en mi vida era que sumara.